Nuestra Historia

Mi nombre es Adriana Abiusi, cariñosamente me dicen Abbi.

Siempre sentí pasión por la cocina. Empecé desde muy chica de la mano de mis dos abuelas. Amaba ver cómo se desempeñaban en sus labores transformando los alimentos en verdaderas delicias que luego disfrutábamos en la mesa familiar. Mis padres inculcaron en mí el arte de recibir, cuando durante casi dos décadas atendían personalmente el hotel que tenían en las termas de Lago Epecuén – Carhué en la provincia de Buenos Aires. Así, ya desde muy temprana edad, tuve la oportunidad de incorporar a mi vida la gastronomía y el trato con la gente.

significa “harinas” en croata.

En Croacia nació mi abuelo materno, quien a muy temprana edad llegó a Argentina y siempre nos inculcó sus costumbres y valores. Éstos siempre estuvieron presentes en nuestra familia. A modo de recuerdo y homenaje, es que elegí este nombre que tanto tiene que ver con lo que ofrecemos.

Si bien siempre cociné para mi familia y amigos, hace quince años sentí que había llegado la hora de hacerlo profesionalmente, y así fue que me recibí en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG), escuela de arte culinario a la cual le debo muchos de los secretos y técnicas que aprendí de la cocina internacional y de alto vuelo. Después de todos estos años trabajando y formándome para estar siempre en vanguardia, es que encuentro el momento justo en que puedo volcar toda esa experiencia y capacidad adquirida en mi país y en el exterior.

dar de comer

ES UN ACTO DE AMOR

En puedo volcar y realizar lo que más amo hacer: el contacto y respeto por el producto, transformarlo, ofrecerlo, compartirlo, y disfrutar el trato directo con los clientes. Ellos serán en definitiva quienes recibirán ese producto hecho con lo mejor de mí.

Como un proyecto así sería imposible sin la colaboración de un equipo de gente idónea es que recurrí nada menos que a Claudio Olijavetzky, mi asesor gastronómico y Jefe de Panadería y Pastelería del Instituto Argentino de Gastronomía (Martínez). Con él somos responsables de armar lo que ofrecemos en nuestro local para el deleite de todos.

Junto con mi equipo de colaboradores formamos una gran familia y esperamos que sea ese lugar que se busca para degustar las mejores recetas sintiéndose cálidamente recibido.

Dar de comer es un acto de amor, ese es mi lema.